Te escribo desde Bruselas.
Estoy sentado en una terraza pequeña, de esas que parecen sacadas de otra época. Hace frío, pero no demasiado. Tengo delante una cerveza belga —de las que se sirven en copa especial, con su ritual, su espuma perfecta y su historia detrás— y mientras la bebo pienso en algo que aquí hacen increíblemente bien: respetar el proceso.
En Bélgica la cerveza no es solo cerveza. Es cultura. Es paciencia. Es tradición. Cada tipo tiene su vaso específico, su temperatura exacta, su forma correcta de servirse. Nada es improvisado. Y el chocolate… más de lo mismo. No es dulce sin más. Es técnica, es materia prima seleccionada, es orgullo por hacerlo bien.
Ayer estuve en Brujas.
Caminar por sus calles es como entrar en una postal. Canales tranquilos, casas medievales, silencio elegante. Todo parece construido con intención. Nada está ahí por casualidad.
Hoy pasé el día en Gante.
Más joven, más universitaria, más vibrante. Pero igual de coherente. Igual de fiel a su identidad.
Y mientras caminaba pensaba en algo que tiene mucho que ver con nosotros.
La mayoría de personas quieren resultados rápidos. Subir un producto hoy y vender mañana. Abrir una cuenta y facturar en semanas. Saltarse pasos.
Pero los negocios reales —los que duran— se parecen mucho más a la cerveza belga que a un refresco rápido.
Tiempo.
Proceso.
Estrategia.
Y respeto por los detalles.
Por eso quería escribirte este email.
Porque si no viste la clase gratuita que compartí hace poco, creo que estás dejando pasar algo que puede marcar una diferencia importante en tu forma de ver esta oportunidad.
Y si sí la viste, en mi último video de YouTube la explico mucho más a fondo.
No desde la teoría.
Desde la experiencia real.
Desde lo que funciona y lo que no.
Desde los errores que cometí cuando empecé importando desde Alibaba sin entender bien los márgenes.
Desde los fallos negociando con proveedores en 1688.
Desde las veces que lancé productos en Amazon FBA sin validar suficiente demanda.
Desde cuando entendí que esto no va de “productos ganadores”, sino de construir activos.
La oportunidad que explico en ese video no es mágica.
No es una fórmula secreta.
No es un atajo.
Es una estructura.
Una manera de pensar.
Una forma diferente de analizar productos.
Una forma más madura de entender Amazon, las importaciones y la construcción de marca.
Y creo que eso es lo que marca la diferencia.
Igual que aquí nadie hace cerveza improvisando ingredientes, tú no puedes construir un negocio sólido improvisando decisiones.
Si todavía no viste ese video, de verdad, míralo con calma.
No mientras haces otras cosas.
No como ruido de fondo.
Míralo como si estuvieras sentado conmigo aquí en Bruselas, con una cerveza delante, hablando de negocios sin humo y sin promesas irreales.
Te dejo el enlace directo:
Ahí explico más en profundidad esa oportunidad, cómo analizarla bien y qué errores evitar.
Porque el problema nunca es la falta de oportunidades.
El problema es no saber reconocer cuáles merecen tu energía.
Brujas me recordó algo importante: lo que permanece es lo que está bien construido.
Y Gante me recordó otra cosa: se puede crecer, evolucionar y modernizarse sin perder esencia.
Eso mismo intento hacer con cada proyecto, con cada marca y con la comunidad que estamos creando.
Si estás en esa fase inicial, intentando entender por dónde empezar o cómo hacerlo con criterio, empieza por ver ese video.
Y si después de verlo sientes que quieres rodearte de personas que están construyendo de verdad, dentro de la comunidad en Skool tienes la oportunidad para empezar con estructura.
Sin presión.
Sin urgencia falsa.
Solo proceso.
Como la cerveza belga.
Nos vemos dentro del video.
Rober


